
[Tlapalpa, Jalisco.] El municipio de Tapalpa se ha convertido en el centro de la polémica tras confirmarse que en el fraccionamiento Tapalpa Country Club se resguardaba Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
El presidente municipal, Antonio Morales Díaz, declaró que “no sabía” que el capo se ocultaba en esa demarcación. Sus palabras han generado escepticismo en distintos sectores, donde se preguntan si un alcalde puede desconocer movimientos relevantes dentro del territorio que gobierna.
Las dudas apuntan no solo al edil sino también a la estructura de seguridad pública local, por ello, las autoridades federales revisaran posibles omisiones administrativas o fallas en los mecanismos de vigilancia. En ese contexto, se plantea la necesidad de investigar el actuar de la Dirección de Seguridad Pública municipal, así como la coordinación con fuerzas estatales desplegadas en la región.
Históricamente, la infiltración del crimen organizado en estructuras políticas suele comenzar en los niveles más bajos de gobierno y escalar progresivamente. Por ello, el debate no solo gira en torno al conocimiento o desconocimiento del alcalde de Tapalpa, sino a la eficacia de los controles institucionales frente a organizaciones criminales de alto perfil.
También surgen cuestionamientos sobre los movimientos dentro del exclusivo Tapalpa Country Club, un complejo residencial frecuentado por empresarios y figuras públicas. Vecinos y observadores se preguntan si nadie detectó actividades inusuales o el flujo constante de personas en un sitio donde finalmente fue localizado uno de los criminales más buscados.


