Coatzacoalcos, Veracruz, México. / En menos de 48 horas, al menos tres recipientes con restos humanos han sido abandonadas en distintos puntos de Coatzacoalcos y en la carretera Coatzacoalcos–Villahermosa, en una escalada de violencia que vuelve a colocar al sur del estado de Veracruz en foco rojo.
El primer hallazgo ocurrió en la congregación Villa Allende, donde dentro de una hielera fue localizada una cabeza humana, que trascendió ser de una mujer.
De acuerdo con reportes policiacos, horas más tarde, otra hielera con los restos humanos de un varón fue encontrada en la colonia El Tesoro, también en este municipio.
La mañana de este jueves se reportó un tercer caso sobre la carretera Coatzacoalcos–Villahermosa, una vía estratégica que conecta Veracruz con Tabasco y que ha sido escenario recurrente de hechos violentos en los últimos años.
En este punto también se habría localizado una hielera con restos humanos, lo que generó una fuerte movilización de fuerzas de seguridad.
En los tres casos, elementos policiacos acordonaron las zonas y los peritos realizaron diligencias.
Hasta el momento, la Fiscalía General del Estado de Veracruz no ha emitido un comunicado detallando la identidad de las víctimas ni posibles detenciones relacionadas con estos hechos.
La ola de violencia resulta particularmente significativa en Coatzacoalcos, municipio donde vivió durante muchos años la actual gobernadora Rocío Nahle, y que ha sido una de las plazas más golpeadas por la disputa entre grupos delictivos.
Aunque el discurso oficial sostiene que los índices delictivos han ido a la baja, la aparición pública de restos humanos en hieleras —un mensaje característico de la violencia extrema vinculada al crimen organizado— refleja el nivel de brutalidad que persiste en algunas regiones del estado.
Habitantes del sur han expresado preocupación ante la reiteración de estos hechos, que no sólo evidencian la operación de células criminales, sino también la capacidad de actuar con alto impacto mediático en espacios públicos y carreteras transitadas.
Mientras no haya información oficial sobre móviles o responsables, el saldo inmediato es un clima de temor y la percepción de que, en el sur de Veracruz, la violencia continúa marcando la agenda cotidiana.


