
[ Ciudad de México ] Una nueva alerta se encendió por el repunte de decomisos de cocaína en los últimos días, especialmente en operaciones marítimas que apuntan a rutas del Pacífico conectadas con Centro y Sudamérica con el objetivo de llegar a Estados Unidos.
El golpe más reciente incluyó más de tres toneladas de cocaína y 24 mil 400 litros de metanfetamina líquida asegurados en cuatro operativos en Sinaloa, Tlaxcala y Guerrero, de acuerdo con reportes del Gabinete de Seguridad federal.
Uno de los focos está en Guerrero, donde la Marina aseguró cargamentos en operaciones marítimas.
El 8 de junio se reportó el decomiso de 829 kilos de cocaína frente a las costas del estado, en una embarcación menor con tres motores y cinco tripulantes detenidos.
Con esa acción, la Semar acumulaba más de 72 toneladas de cocaína incautadas en el mar durante la actual administración.
Días después, autoridades informaron otros operativos en Guerrero con alrededor de 2.1 toneladas de cocaína aseguradas en acciones marítimas.
A ello se sumó una tonelada decomisada en Tlaxcala; sin embargo, también se informó este lunes 22 de junio el gran aseguramiento de metanfetamina líquida en Los Mochis, Sinaloa.
Esto confirma que se incrementó el flujo de cocaína, la cual sigue entrando por mar y el Pacífico mexicano permanece como una zona estratégica para cargamentos que viajan desde Sudamérica hacia Norteamérica.
El repunte de cocaína no significa que los grupos criminales hayan abandonado las drogas sintéticas.
De hecho, destaca que las autoridades aseguraron 24 mil 400 litros de metanfetamina líquida, el mayor decomiso de ese tipo en la actual administración y el segundo más grande del registro histórico, según reportes de seguridad federal.
Por ello, la DEA mantiene al Cártel de Sinaloa y al Cártel Jalisco Nueva Generación como las principales amenazas por producción, tráfico y distribución de fentanilo y metanfetamina hacia Estados Unidos.
Su Evaluación Nacional de Amenaza de Drogas 2025 advierte que los cárteles mexicanos siguen siendo el eje de las drogas sintéticas que golpean a comunidades estadounidenses y también se han registrado golpes relevantes contra fentanilo.
En febrero, autoridades mexicanas aseguraron casi dos toneladas de metanfetamina y 53 kilos de fentanilo en Baja California Sur, hecho reconocido por el embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson.
El aumento de decomisos de cocaína puede tener varias explicaciones, la primera es operativa, pues más vigilancia marítima puede traducirse en más aseguramientos.
La segunda es criminal, ya que las redes pueden estar moviendo más cargamentos o diversificando rutas ante la presión sobre drogas sintéticas.
La UNODC advierte que los grupos dedicados al tráfico de drogas se adaptan a crisis e inestabilidad y explotan rutas, mercados y poblaciones vulnerables.
En su Informe Mundial sobre las Drogas 2025, la UNODC también documenta que el tráfico de cocaína mantiene rutas desde países andinos hacia Norteamérica y Europa.
Los principales países productores siguen siendo Colombia, Perú y Bolivia, mientras que rutas marítimas hacia México pueden pasar por Ecuador, Centroamérica y el Pacífico.
Reportes especializados sobre tráfico marítimo identifican embarcaciones menores, cargas lanzadas al mar y zonas de recuperación frente a costas de Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Michoacán, Jalisco y Sinaloa.


